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Esos videojuegos que tocaron mis fibras sensibles

Cualquier obra literaria, película o incluso, videojuego, puede tener una mayor inclinación hacia puntos débiles intrapersonales, que nos pueden llegar al corazón en mayor o menor medida no solo por la obra en sí, sino por el contexto personal de cada uno. Hay exponentes que son tristes per se, solo por su temática, que buscan ese golpe y efecto desde la naturaleza de su historia. Hay otros que quizás, sin quererlo, llegan a tocar fibras sensibles porque el espectador, lector o jugador, atraviesan una situación en particular y genera una empatía especial con la historia o los personajes.

La individualidad de cada historia

Analizando un poco el primer párrafo, nada resulta ser demasiado novedoso. Si bien hay personas más sensibles que otras, los distintos escenarios son los que nos conducen directamente a cada punto flojo de nuestro propio corazón. En el mundo de los videojuegos, hay títulos tan pero tan personales que a veces es imposible ser ajenos a los sentimientos que intentan transmitir. Sea por empatía o por semejanza, por reflejo o por simple sensibilidad, un videojuego puede, tranquilamente, desatar un mar de lágrimas.

Antes no era así

Durante mi niñez y adolescencia quizás mi experiencia con este tipo de juegos fue completamente limitada, ya que la tecnología y la idiosincrasia de la industria en ese entonces no buscaba, claramente, contagiar estas emociones. La industria era de entretenimiento puro y no cualquiera podía hacer un videojuego como hoy en día. La necesidad de expresarse, de contar sentimientos, de mostrar lo que nos pasa por el alma llevó a que muchos desarrolladores indie cada vez más nos regalen este tipo de experiencias que antes no se podían encontrar.

La búsqueda de lo perdido

Ori and the Blind Forest (2015)

Recuerdo que el primer videojuego que me despertó este tipo de sentimientos fue el Ori and the Blind Forest. Los primeros minutos, donde la intro nos cuenta la historia que resulta ser el disparador de la búsqueda del personaje principal, ya había impactado directamente en mis recuerdos. Lo que moviliza al personaje, le empatía con lo expresivo que es el personaje, la animación, la música, toda la situación lograron remontarme a situaciones que había experimentado en mi vida personal y que, por ende, hicieron que ese título quede marcado de por vida en mis recuerdos.

Aquello que no tenemos

Brothers: A Tale of Two Sons (2013)

El próximo, y por motivos iguales y al mismo tiempo, completamente diferentes, fue Brothers: A Tale of Two Sons. A veces la empatía con una historia viene no desde lo implícito, sino de aquello que nos falta. Este título en particular me llegó por varios lugares diferentes, y teniendo una narrativa mucho más poderosa que Ori and the Blind Forest, encontró el lugar justo para quedar, quizás de una forma menos intensa pero si más determinada, en mis recuerdos. El juego es uno de esos exponentes lindos, donde todo está pensado de forma puntual y detallada. Se nota, sobremanera, que los creadores querían demostrar un punto y lo lograron con creces, al menos en mi caso.

Nuestros propios demonios

Silent Hill Shattered Memories (2009)

Aunque a muchos no le haya gustado, Silent Hill: Shattered Memories tiene, más allá del terror y todo ese mundo sombrío que plantea, una fuerte metáfora de cómo a veces nuestros propios miedos e inseguridades nos hacen ver cosas que no existen. Nos hacen inventar historias que no son reales y, en consecuencia, actuar frente a estas cosas inexistentes y que nos afectan la vida de una forma completamente negativa. Ser consciente de la propuesta de este juego te impacta justamente cuando lo terminás, por el giro argumental que tiene. En diferencia a los otros, este juego fue un golpe fuerte al menos para mí porque no era algo que venía viendo, que venía palpando desde un principio, sino que llegó hacia el final, como un golpe duro y repentino.

Esa fidelidad implícita

The Last Guardian (2016)

No creo que haya sido el único en este caso. Creo que cualquiera que haya tenido un apego muy fuerte con una mascota, al jugar The Last Guardian lo podría haber pasado lo mismo que me pasó a mí. El juego tiene una forma magnifica de crear el vínculo entre ambos personajes. Lo inexpresivo de uno desde lo comunicacional, pero que queda en evidencia por sus acciones, y como esos detalles van creando un vínculo que a lo largo del juego, y con las cosas que vamos viviendo, le dan forma a esa unión que resulta ser mágica. Ese vínculo que llega a su máximo esplendor hacia el final del juego, donde se muestra cómo el amor y la fidelidad te pueden llegar a emocionar hasta los huesos.

Poesía en estado puro

GRIS (2018)

GRIS es un juego de plataformas bastante simple, de dificultad reducida. Mientras lo jugaba, y sobre todo en su final, mi cabeza se vivía preguntando: “¿Por qué me siento así?”. Y la respuesta se basa en que el juego es poesía pura. No solo el arte, el hecho de los gráficos y las animaciones hechas de forma tradicional. La música acompaña a tus sentimientos, y le van dando forma. Las paletas de colores, el hecho metafórico de ir recuperando colores a medida que avanzamos.

Y toda esa historia con la mujer de piedra, que puede abrirse a varias interpretaciones y, por lo tanto, cada uno le puede dar el peso y el significado que quiera y necesite. Es un juego que “con poco”, transmite muchísimo, que no necesitó una gran narrativa, ni una historia compleja, ni puntualizar detalles para que podamos entender el mensaje. GRIS va directo a tu inconsciente, manejando tus sentimientos desde lo emocional, de principio a fin.

No dejar nada para mañana

To The Moon (2011)

To The Moon es un videojuego que te enseña lo importante de hacer todo lo que queremos en el momento que lo queremos. De luchar por nuestros sueños, de apuntar nuestras energías a esas esperanzas, a las creencias que tenemos. A luchar por lo que vale la pena. Nos enseña lo importante que es decir las cosas lindas que sentimos a las personas justas. Es un juego que a pesar de la simpleza que puede tener a nivel desarrollo, tiene una historias conmovedora. Una historia que te hace plantear todo esto que dije anteriormente de una forma implícita, gracias a las vivencias del personaje, por más que generemos o no empatía con lo que vivimos en el juego. Es un juego donde no importa la empatía con el título en sí, porque el mensaje va mucho más allá de lo que se cuenta y se muestra.

De nuevo, la individualidad de cada historia

Al contrario de lo que muchos piensan, hay algunos juegos que siendo incluso autobiográficos, están hechos como un modo de canalizar sentimientos, experiencias. Personalmente, escribir o hablar, son formas definitivas que tengo para expresar lo que siento. Hay algunos que utilizan el dibujo como medio, otros la música. Otros, todo el conjunto, y hacen videojuegos. Pero no lo hacen por el golpe bajo, como para ser controversiales sin motivo alguno. Solo quieren compartir una experiencia dura, o quizás de felicidad absoluta. Y llegan a ser, entonces, muchas veces devastadores por la impronta que se les da, por la fuerza que tienen a nivel narrativo.

En este caso, me he cruzado con juegos como That Dragon, Cancer, Mother 3, Fragile Dreams: Farewell Ruins of the Moon, Resonance o Dropsy. Y seguramente me olvide de algunos otros. Pero quería nombrarlos porque estos juegos me golpearon de forma directa, no por contexto sino implícitamente por empatía con los personajes. Compré esa búsqueda de cada uno de ellos de ser así, emocional, de buscar esa tristeza y poder contar una historia desde ahí, utilizando ese sentimiento como eje de todo lo que lo rodea.

Nuestras propias emociones en juego

No a todos nos emociona lo mismo, ni nos conmueve lo mismo, cuando salimos del lugar “fácil” donde las emociones de cualquiera pueden florecer. El contexto de cada uno, la vida de cada uno, las experiencia de cada persona pueden llevar a que, los juegos que a mi particularmente me emocionaron, a otros no. O quizás, dentro de un mismo juego, a ciertas personas los emociona x cosa, y a mí me emocionó otra completamente diferente. La emocionalidad con cualquier obra que sea una necesidad de expresión a nivel comunicativo, es variable, depende de cada individuo y de lo que lo conmueva. De su realidad, y su forma de enfrentar las cosas. Por eso, quizás esta es la nota más personal que hice. Y no la hice desde la tristeza sino desde un lado completamente lejano a eso, el cual me permitió ser objetivo con los títulos que elegí.

Y dado el carácter emocional de la nota, me voy a permitir agradecer a dos personas en especial. Así como en la nota anterior agradecí a quienes me llevaron hacia el mundo de The Sims, hoy quiero agradecer a Milena y Miranda por acompañarme en todo este caos hermoso llamado vida, y ayudarme a ver las cosas mucho más claras como para poder hacer una nota como esta desde otro lugar.

Escrito por

Redactor. Cinéfilo. Game Designer. Dibujo sin ser ilustrador y hago música sin ser músico. El terror ante todas las cosas. Aprendí a querer más a los animales que a las personas. Mi BFF se llama Leono.

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