Nuestras redes

Opinión

Videojuegos al cine: me quiero arrancar los ojos (Parte 1)

En una nota que escribir hace tiempo, estuve hablando sobre los videojuegos adoptando costumbre de la industria del cine, esos títulos que cada vez son más cinematográficos, ofreciendo experiencias más inmersivas en cuanto a su narrativa. O bueno, al menos haciendo el intento. Más allá de su resultado, y hablando particular de forma técnica, por así decirle, hay títulos que usan recursos narrativos que antes eran solamente del cine para poder generar emociones más fuertes. Y me refiero a aquellos videojuegos que se basan en películas (y generalmente son malísimos), ya que eso quedará para otra nota. Esta vez voy a hablar justamente de lo contrario: películas basadas en videojuegos.

Super Mario Bros. (1993)

Un poco de historia

El cine, como cualquier expresión artística, tiene sus puntos altos y bajos, representados por exponentes que logran alcanzar la fama por ser demasiado buenos, o demasiado malos. Los años 90, según los que saben, fueron como un puñal para el cine en general. Esto no quiere decir que no hayan salido grandes joyas, sino que fue un punto inflexivo donde el cine comenzó a perder fuerza. Las películas eran refritos de ideas a causa de, paradójicamente, falta de ideas. La baja calidad de esa época, y frente a la necesidad de recaudar dinero, hizo que muchas grandes productoras vayan a lo seguro.

En esta búsqueda de seguridad, se optó, por un lado, en tomar franquicias con éxito y explotarlas. Así comenzaron a salir remakes, precuelas, secuelas, e incluso spin-off de películas que había tenido su momento de fama años atrás. Pero tampoco hay que creer que esta movida fue un éxito, ya que no le significo a la industria del cine grandes exponentes. Como las adaptaciones de libros a la pantalla grande era algo que se hacía hace años, comenzó la adaptación de cómics y de videojuegos a la pantalla grande, y en este segundo grupo nos vamos a basar.

Los videojuegos son arte

Todos sabemos que muchos videojuegos tiene historias atrapantes, complejas, llenas de vida, de personajes con personalidades fuertes. Muchos videojuegos tienen historias simples, y el juego logra ser un gran exponente por su gameplay, pero muchos otros juegos acompañan todo esto con historias increíbles, llenas de poder, fantasía, terror… condimentos que de ser explotados de la forma correcta en el cine podrían lograr cosas realmente llamativas. Pero claro, ese fue el problema: el abuso de la libertad creativa frente a títulos tan marcados en sus fanáticos.

Un ejemplo para contextualizar

Usemos la imaginación por un momento: imaginemos que somos fanáticos de Crash Bandicoot y se hace una película con dicho personaje, pero a la hora de ver el tráiler, vemos que Crash Bandicoot es ahora una tortuga marina, con lentes oscuros que maneja un Cadillac y porta una 45 en su bolsillo. Viste campera de cuero, jean texano, y unas zapatillas rojas diseñadas por su amigo científico con el objetivo de que pueda correr realmente rápido para poder alcanzar a sus enemigos, ya que Crash Bandicoot es ahora un agente del FBI con aventuras completamente desopilantes.

Quizás como película puede ser un buen exponente, o quizás no, no es esa la cuestión. El tema es que claramente, no es una adaptación del Crash Bandicoot, sino que usaron su nombre para llamar la atención. Quizás si se hubiese llamado “Juanito, el agente-tortuga” hubiese sido otra cosa pero no, usaron un nombre que poco tiene que ver con el concepto original de la película solo para asegurarse que los fanáticos de dicha franquicia estén atentos. Creo que está demás aclarar que es algo completamente exagerado y llevado al límite lo que acabo de exponer, pero es solo un ejemplo para que se entienda la tendencia de ciertas productoras a la hora de buscar el éxito seguro sin importar el medio.

Me quiero arrancar los ojos

En esta primera nota de una serie que tengo pensado hacer hacia futuro, voy a mencionar las que son, para mí, las 6 peores adaptaciones de videojuegos en el cine. Vale aclarar que no menciono franquicias grandes, ni más películas del irrespetuoso de Uwe Boll, porque esas van a tener sus propios especiales. Al contrario de una nota de recomendaciones, esta podría ser una nota de lo que no te recomiendo ver, y si ya lo viste… mi más sincero pésame.

¡It’s-a me, Mario!

Imposible dejar de lado a una de las primeras adaptaciones: Super Mario Bros. de 1993 fue una película terrible, que buscaba colgarse de la fama del personaje icónico de la querida Nintendo con una historia adulta, un Koopa vestido de mafioso que se parecía más a una lagartija gigante de jardín que a lo que realmente es, y un sinfín de personajes que no tenían nada que ver con la historia original. Esto es el primer ejemplo de un uso desastroso de una franquicia famosa a nivel mundial. Y si, quizás Mario en sus comienzos no tenía una historia frondosa, solo era un “avanzar, rescatar princesa, seguir”, pero de ahí a todo el contexto que se le dio, hay un abismo de libertad creativa mal utilizada.

El post-apocalípsis y los Black Warriors

Algo similar pasó con la adaptación, un año después en 1994, de Double Dragon, el éxito de arcades donde básicamente tenías que pegarle a todo lo que se movía para lograr, también, un rescate. La película está llena de actuaciones paupérrimas, una historia que si bien se basaba en el videojuego, intentaba tener ápices de creativas que la hacían aún más absurda. Mientras Super Mario Bros intentaba darle credibilidad a la cinta poniendo a un actor como Bob Hoskins, John Leguizamo o Dennis Hopper, Double Dragon ponía como villano a Robert Patrick, el villano también de la genial y famosa Terminator 2: Judgement Day.

¡Sonic Boom! ¡Hado-ken! ¡Tiger Uppercut!

Tratando de que no me den arcadas, en 1994 también salía la adaptación del videojuego de lucha por excelencia: Street Fighter. Si hablamos del videojuego, cada personaje tiene una historia que fue avanzando a medida de que salían nuevos títulos, y muchas de esas historias se iban entrelanzando entre los distintos personajes, haciendo cada vez una historia general más compacta e interesante. Street Fighter The Movie opta por tirar todo esto a la basura y construye una historia a medias tintas que logra dar vergüenza ajena, así como también las actuaciones de todos los involucrados en la cinta. No la salva ni haber puesto a Jean-Claude Van Damme o a Raul Julia en los papeles claves.

“I shall destroy, everything!”

Para los más eruditos del cine, con solo nombras al director Uwe Boll, ya es motivo suficiente para saber que algo malo va a seguir en estas líneas. House of the Dead de 2003 es una de las adaptaciones más espantosas que podemos ver, y eso que este director siempre tuvo un gusto particular por adaptar y arruinar grandes videojuegos. En el caso de House of the Dead, no solo la película es mala, la historia es absurda, como adaptación es irreverente, sino que el presupuesto es ínfimo y los actores sin dignos del olvido. The House of the Dead fue un exitoso título lanzado por Sega para los arcades, un shooter en primera persona que marcó un antes y un después.

“Motto watashi-o-tanoshima-sete…” (I want more fun…)

¿Recuerdan ese juego de lucha de Tecmo tan controversial al que lo tildaron toda su existencia de sexista? Bueno, su adaptación al cine fue tomada de la misma forma, solo que el resultado fue más espantoso de lo que se esperaba y solo logró ser un muestrario de chicas lindas en paños menores haciendo nada. Estamos hablando de DOA: Dead Or Alive de 2006, una película absurda, con una historia absurda, basada en un videojuego que, de por sí, ya tenía una historia tan sosa que era imposible pensar en una adaptación al cine. El director, haciendo caso omiso a todo lo que se podía esperar, solo quería mostrar a un par de chicas mostrando piel.

Una de cal y una de arena para Chris Roberts

En un año donde The Matrix había roto cualquier expectativa y había modificado la forma de ver al cine, salía una cinta de ciencia ficción llamada Wing Commander, “adaptación” del famoso videojuego de combate espacial. La verdad es que pocas palabras hay para describir a esta película. Los efectos especiales, acartonados, parecen de los años 50s, teniendo en cuenta que películas como Alien o Blade Runner ya tenían unos 20 años de historia. De todos los juegos que expuse hasta el momento, Wing Commander tiene la historia más frondosa, pero la película se encarga de recortarla y destruirla en pos de que el galán del momento, el actor Freddie Prince Jr., salga en pantalla más veces de las que tenemos ganas de ver.

Parte 2 >>

Escrito por

Redactor. Cinéfilo. Game Designer. Dibujo sin ser ilustrador y hago música sin ser músico. El terror ante todas las cosas. Aprendí a querer más a los animales que a las personas. Mi BFF se llama Leono.

También podés leer...

Zombies lentos o zombies rápidos: esa es la cuestión

Opinión

5 juegos de plataformas para todos los gustos

Gelatita Recomienda

La violencia en los videojuegos

Opinión

Nuestras redes